Los sueños de Bienvenido Mister Marshall cobran forma en el MuVIM

Los sueños de Bienvenido Mister Marshall cobran forma en el MuVIM

El museo de la Diputación de Valencia continúa en su apuesta por la difusión de la relevancia del cineasta incorporando elementos con los que recrear escenas de las películas de Luis García Berlanga en la exposición ¡Viva Berlanga!

Hablar de la exposición ¡Viva Berlanga! no solo es hablar de cine. Encontramos todo un homenaje al gran artista, director y guionista a la vez que transformador del cine español, con películas tan recordadas como Los jueves milagro, Plácido, Esa pareja feliz, Novio a la vista, La escopeta nacional, Calabuch oEl verdugo, entre otros muchos títulos.

“Una apuesta por reforzar la presencia de Berlanga en la memoria colectiva iniciada el pasado mes de marzo y que no habría sido posible sin generosas colaboraciones desinteresadas, públicas y privadas, como la de la familia de Joaquín Mínguez, que han ayudado a recrear escenas de la filmografía del cineasta”, destaca la diputada del MuVIM, Glòria Tello.

Cobra forma así en la exposición el sueño de un agricultor en forma de tractor atado a un paracaídas que envían como presente los reyes magos que sobrevuelan el pueblo en Bienvenido Mister Marshall. Un sueño por una agricultura de subsistencia que diera paso a la modernización como el que tuvo Joaquín Mínguez, cuya familia ha cedido para la muestra un Fiat Picolo con el que evocar esta escena.

Joaquín Mínguez

Ciento sesenta y siete vehículos agrícolas llegó a reunir Joaquín Mínguez a lo largo de su vida, entre su actividad agrícola y sus aficiones en tierras de La Serranía.

“Toda una vida dedicada al tractor”, nos cuenta Manuel Mínguez Bori, hijo de Joaquín. La historia comienza en 1954, cuando adquirió el primero de los tractores que llegaría a utilizar y coleccionar. Era un Volvo Valmet azul de 41 caballos, y fue traído por mediación del embajador de Finlandia. Costó 212.000 de las antiguas pesetas y se compró entre cuatro familias (uno de los requisitos para obtener el permiso de importación era la posesión de 1.000 hanegadas de tierra). El segundo “fue en Madrid, en pleno viaje de novios, allá por 1963. Era un Valmet de gasolina por el que pagué 60.000 pesetas”, les contaba Joaquín.

Como se aprecia en la película, el tractor era un sueño que anhelaba toda una generación de agricultores y que supuso un cambio de grandes proporciones en sus vidas. Eran los tiempos del gran reto de “desasnar a España”.

Una colección, la de Joaquín, fruto del amor a la tierra, que le animó a visitar ferias agrícolas en toda España y que le llevó a reunir más de 160 tractores, 160 obras de arte, que, unidas a los aperos, remolques y demás elementos, fueron capaces de contribuir a modernizar el campo en su tierra.

VT