Mireia Ferrer firma en Desayuno en Brooklyn una oda de amor-odio a Nueva York

Mireia Ferrer firma en Desayuno en Brooklyn una oda de amor-odio a Nueva York

  • La novela replica los pasos del pintor valenciano Segrelles en la Gran Manzana en los años treinta del siglo pasado
  • La trama reflexiona sobre la gentrificación, el shock cultural, el crecimiento personal y el desarraigo
  • La historiadora del arte firmará ejemplares de su debut literario este domingo, a las 11 h. en la Fira del Llibre

La historiadora del arte valenciana Mireia Ferrer publica una novela inspirada en su experiencia vital y profesional en Nueva York. La autoficción, titulada Desayuno en Brooklyn, ha sido editada por Che Books.
 
La trama presenta la urbe de los rascacielos de una forma distinta a la recogida en las películas y los viajes turísticos, diferente de las postales de Times Square y Central Park y de las camisetas que rezan New York I Love You. “Es una Nueva York vibrante, absurda y descarnada, ilusionante y alienante a partes iguales y que solo se experimenta cuando una ha pasado a formar parte de la ciudad”, apunta la autora, que estará firmando ejemplares de la novela este domingo, 24 de octubre, a las 11:00 h. en la Fira del Llibre de València.
 
Su alter ego en la ficción alterna la emoción por hallarse en este epicentro artístico y las cuitas personales que enfrenta en una ciudad tan hostil como estimulante, donde la rueda de acontecimientos y de personas no se detiene. “Son lugares que hacen que el decurso de los días se suceda casi sin tiempo para reaccionar y que exigen ser vividas en presente absoluto. Pero también son lugares que producen una enorme alienación y soledad”, completa la escritora novel.
 
Los afectos efímeros, la insatisfacción de las relaciones líquidas y el shock cultural que las personas provenientes de idiosincrasias distintas a la anglosajona sufren los primeros meses de adaptación, forman parte del relato. Como concluye Ferrer, “una cosa son los viajes turísticos de 15 días a Nueva York o las estancias cortas que se viven con felicidad y éxtasis, y otra bien distinta es el día a día en la gran metrópolis”.
 
Con su ambientación en el barrio de Williamsburg durante la primera presidencia de Barack Obama, Desayuno en Brooklyn también mete el dedo en la llaga de la gentrificación, que condena a los habitantes a desplazarse hacia otras zonas tan pronto se ven alcanzados por la especulación urbana.

Un paseo crítico por el arte
 
El texto ofrece también la visión personal de su autora sobre el mundo del arte en esta ciudad, con referencias a las ferias de arte contemporáneo, las fiestas en casa de coleccionistas, el artivismo y la creación underground. “Es un universo que oscila entre la verdad y la impostura, entre la autenticidad y la superficialidad”, opina la académica.
 
Así, el libro está trufado de incursiones de su protagonista en centros culturales de obligada visita en Nueva York como el Whitney Museum y el Metropolitan; y alusiones a las obras tanto de artistas plásticos, caso de Francis Bacon, Edward Hooper y Sol LeWitt, como a creadores de otras disciplinas, la bailarina Trisha Brown, el arquitecto Philip Johnson y los fotógrafos Gerda Taro y Robert Capa, entre otros. Pero especialmente, destaca, bajo el uso de un alias, el rastreo del periplo en Nueva York del pintor valenciano José Segrelles en los años treinta del siglo pasado.
 
Tras las huellas de Segrelles, pero también de Torres García
 
La publicación intercala fragmentos de cartas inspirados en las misivas del artista publicadas por Mireia Ferrer en su ensayo Segrelles. Un pintor valenciano en Nueva York 1929-1932 (Alfons el Magnànim, Diputació de Valencia, 2016). En esta reescritura de su experiencia neoyorquina hay transcripciones exactas, también, licencias literarias, y en último término, se incorporan las vivencias que el artista uruguayo Joaquín Torres García publicó en su diario New York, escrito en 1920, durante su estancia en la Gran Manzana.
 
“La investigación se muestra como una subtrama dentro del relato. Entre las dos historias se produce una convivencia de tiempos sincrónicos, la del pintor que instala en la ciudad de 1929 a 1937 con el propósito de ganar reputación y dinero en el ámbito de la ilustración gráfica y la de la propia protagonista que rastrea sus huellas”, detalla la escritora.
 
El debut literario de una historiadora del arte
 
Mireia Ferrer es profesora titular del departamento de Historia del Arte en la Universitat de Valencia. La autora de Desayuno en Brooklyn ha trabajado principalmente en el ámbito del arte moderno y contemporáneo, en los Estudios Culturales y Estudios de Género.
 
La docente ha comisariado, entre otras exposiciones, Tot està per fer. Valencia capital de la República en el Centre Cultural La Nau, en 2016, y Dones en marxa. Imatges de dona i dones artistes en les col·leccions de la Diputació de València, en la sede en Sagunto de la Fundación Bancaja.
 
Ferrer es autora, asimismo, de algunas monografías como Paris y los pintores valencianos 1880-1914 (Universitat de València, 2007) y La imagen de la mujer en el arte moderno Valenciano (Ajuntament de València, 2016).

VT