La Mutant acoge un homenaje viviente a los bailarines y bailarinas fallecidos durante la pandemia del VIH/sida

La Mutant acoge un homenaje viviente a los bailarines y bailarinas fallecidos durante la pandemia del VIH/sida

  • La iniciativa forma parte de los encuentros de la Universitat Politècnica de València Mundos por venir
  • Las personas que participen el fin de semana en el taller de improvisación de The Touching Community formarán parte de la función

The Touching Community (versión expandida) es un trabajo desarrollado por el bailarín, coreógrafo, investigador, pedagogo y escritor catalán Aimar Pérez Galí en homenaje a los cuerpos de las bailarinas y los bailarines muertos durante la pandemia del VIH/sida. La Mutant acoge este próximo 21 de enero una representación de este espectáculo que es un monumento viviente al amor, el cambio y el miedo.

“The Touching Community es un trabajo íntimo y afectivo que aborda una época que aún a día de hoy debemos seguir dando visibilidad y afrontando con la sensibilidad que requiere. Un trabajo sobre la memoria, sobre los bailarines que dejaron de bailar demasiado pronto; sobre una comunidad que se construyó fuerte en un momento de gran debilidad; y sobre el tacto y el contacto como herramienta de supervivencia”
, resume su autor.

The Touching Community forma parte del inicio del programa de los encuentros  Mundos por venir de 2024, organizados por el Área de Acción Cultural del Vicerrectorado de Arte, Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universitat Politècnica de València y comisariados por Miguel Ángel Baixauli. La iniciativa universitaria, que este año celebra su tercera edición, tiene el objetivo de desbordar la propia universidad y establece en este caso una colaboración directa con La Mutant, como una forma de abordar desde la hibridación de prácticas institucionales ciertas urgencias de nuestro tiempo, en un intento de vislumbrar líneas posibles de acción, transformación y resistencia.

El programa de 2024 de Mundos por venir empieza el sábado, 20 de enero, en el Salón de Actos de la Facultad de Bellas Artes, con la conferencia El tacto perdido, a cargo de Emma Ingala Gómez. La filósofa abordará en su ponencia la cultura occidental como una cultura óptica, en la que imperan la visión y, también, sus puntos ciegos; pero al volver la vista hacia el mito de los orígenes de nuestra cultura, observa que esto no siempre fue así, pues en el principio de los tiempos éramos seres hápticos, táctiles. En el transcurso del encuentro, Aimar Pérez Galí y el historiador del arte Jaime Conde-Salazar dialogarán con la filósofa Emma Ingala y presentarán su proyecto The Touching Community (versión expandida).

Ese mismo día arrancará en La Mutant el taller gratuito Touching Improvisation Lab,un espacio de investigación acerca del tacto y la piel como órgano de producción de conocimiento. Las 20 personas participantes emplearán sus cuerpos, “con todas sus maravillosas especificidades”, como herramientas de exploración. A través de las prácticas que se propondrán en las cuatro sesiones, tratarán la epidermis como una parte de nuestra consciencia “capaz de producir imágenes, pero, sobre todo, de permitirnos acercarnos de una forma muy particular a nuestros propios cuerpos y al entorno en el que vivimos”.

La tarde del domingo, como colofón a Mundos por venir y al taller, los y las participantes se integrarán en la representación de The Touching Community (versión expandida) junto a Aimar Pérez Galí, Jesús Bravo y Jaime Conde-Salazar.

Un diálogo con los fantasmas

A finales de 2015, Aimar Pérez Galí inició una investigación acerca del impacto que tuvo la epidemia del sida en la comunidad de la danza en el contexto español y latinoamericano. Su trabajo se construye como un diálogo con los fantasmas de aquellos que se fueron a partir de la práctica del contact improvisation. En este método iniciado en los años setenta por Steve Paxton, el movimiento se improvisa a partir del contacto físico entre dos cuerpos, lo que contrasta con las políticas de inmunidad que trajo el VIH/sida.

“Mientras el contact Improvisation se expandía internacionalmente como una nueva práctica democrática de la danza posmoderna que se fundamentaba en la confianza en el otro y en compartir el peso y el centro de gravedad, el VIH también se expandía produciendo un efecto contrario, marginalizando y apartando al sujeto con VIH del contacto con los otros”, lamenta Pérez Galí.

MÁS INFORMACIÓN

LA MUTANT, ESPAI D’ARTS VIVES…

Juan Verdeguer, 16-24

VALENCIA

VT