“Es más fácil que un actor llore que arrancarle una sonrisa verdadera”

“Es más fácil que un actor llore que arrancarle una sonrisa verdadera”

La portuguesa Susana Nobre compite con ‘Cidade Rabat’, un largometraje sobre el duelo que escapa de convencionalismos formales

Es la primera ocasión que la directora portuguesa Susana Nobre filma un guion argumental. Se trata de ‘Cidade Rabat’, que ha concurrido hoy a la Sección Oficial de Mostra de València-Cinema del Mediterrani. Una película sobre cómo atravesar y superar el duelo desde una mirada cómica y melancólica.  

La realizadora explora en su largometraje el proceso de duelo y búsqueda existencial a través de la historia de una mujer de cuarenta años, Helena, que acaba de perder súbitamente a su madre. Una relato con tintes autobiográficos, ha explicado su directora, en el que la muerte de su madre se impuso como acontecimiento central y cuya descripción siguió en todos sus detalles y rituales: “A partir de aquí combiné dos intenciones de proyectos de cortometrajes que ya tenía: hacer una película sobre el edificio de mi infancia y otra sobre el Club Deportivo donde hice trabajo comunitario”. Con las grabaciones de vídeo sobre estos dos proyectos desarrolló las imágenes finales para su film como una especie de bocetos videográficos. “Con esta experiencia escribí el guion sin pensar mucho en las intenciones y significados que resultarían. Pensé más en la película como un viaje en la vida de una mujer”.

El estilo de la película se aleja de los convencionalismos formales propios de este tipo de relatos y la muerte de la madre no aparece como una simple nota argumental: “La película sigue todo el ritual hasta la tumba en el cementerio. Este recorrido, absolutamente banal y humano, es muy raro de ver en el cine. Un poco como en las películas de Flaherty en las que nos quedamos mirando los rituales de una comunidad. Hay una cierta seguridad en el desarrollo de las acciones, pero al mismo tiempo existe una tensión que proviene del miedo a que algo estalle y desestabilice algo que ya conocemos…”.

La protagonista de esta historia, Helena, interpretado por Raquel Castro, experimenta una agitación interna que la directora logró plasmar en ella haciendo que no se sintiera “cómoda y segura” en su papel: “También es la primera vez que trabajaba con una actriz profesional, mi principal empeño fue que, como hace Kaurismäki, no sonrieran ante la cámara. Es más fácil que un actor llore desesperadamente que arrancarle una sonrisa verdadera”, aseguró en la rueda de prensa.

Junto al retrato anímico y existencial de Helena, la película plasma también cómo la burocracia puede eclipsar el duelo: La protagonista vive enterrada en la burocracia y en una vida cotidiana en la que es más una empleada que una persona viva. La experiencia de la muerte de su madre también forma parte de esta misma cadena en la que ella ya está inscrita como si fuera un acontecimiento más con el que tiene que lidiar. Por eso elige hacer trabajos comunitarios después de ser capturada por la policía. Necesita hacer algo que escape a la cadena de producción laboral, algo sin consecuencias, sólo para ella”. Momentos cotidianos que se vuelven significativos en la vida de su protagonista, quien “investida por sentimientos contradictorios, entre la tristeza y euforia, aparece en los lugares más extraños para ella, como fiestas y bailes, rodeada por la amabilidad de los extraños”.  

La 38ª edición de Mostra de València-Cinema del Mediterrani está organizada por el Ayuntamiento de Valencia y cuenta con la colaboración del Institut Valencià de Cultura (IVC), el Palau de la Música, Barreira Arte + Diseño y À Punt Mèdia como medio oficial.

VT