El Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola cierra su XXIX edición con cinco llenos absolutos y cerca de 2.200 espectadores

El Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola cierra su XXIX edición con cinco llenos absolutos y cerca de 2.200 espectadores

  • Cinco de las ocho funciones programadas colgaron el cartel de «entradas agotadas».
  • La XXIX edición reafirma la apuesta del festival por la calidad artística, la creación contemporánea y el impulso a los nuevos públicos.
  • El IV Taller Pepe Monleón de Periodismo Joven volvió a consolidarse como un espacio de formación y participación para jóvenes periodistas culturales.  

El Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola ha clausurado su vigésimo novena edición con un balance altamente positivo. Del 6 al 18 de julio, cerca de 2.200 espectadores han disfrutado de las ocho propuestas que han conformado la programación de este año, cinco de ellas con lleno absoluto. Unos datos que consolidan al certamen, organizado por la Diputación de Castellón, como una de las grandes citas del verano cultural de la Comunitat Valenciana y del panorama nacional dedicado al teatro clásico.

Durante dos semanas, el Castillo de Peñíscola y sus espacios escénicos —el Patio de Armas, los Jardines del Castillo y el Paseo Marítimo— han acogido una programación que ha recorrido más de cuatro siglos de literatura y artes escénicas. Desde la tragedia griega hasta el siglo XX, el festival ha reunido textos de Lope de Vega, Cervantes, Molière, Juan Ruiz de Alarcón o Federico García Lorca, junto a poemas de William Shakespeare, Emily Dickinson, Gloria Fuertes, Antonio Machado, Miguel Hernández o Sor Juana Inés de la Cruz.

La programación ha reunido a compañías procedentes de Extremadura, Aragón, Comunidad de Madrid, Comunitat Valenciana y Nueva York, ofreciendo una combinación de grandes títulos del repertorio clásico, nuevas miradas sobre los textos universales y propuestas de creación contemporánea.

Javier Sahuquillo, director del festival, presentando una de las funciones – foto de Pilar Diago

Uno de los ejes de esta edición ha sido el apoyo a la producción teatral. El festival ha impulsado dos coproducciones: Palabra de perro junto a la compañía Lantia Escénica y La trova de Buena Saña, creada junto a La Jalea Teatro. Estas dos propuestas tras su excelente acogida en el festival, emprenderán en los próximos meses una extensa gira por diferentes escenarios, confirmando la vocación del certamen de generar proyectos con vida más allá de su programación.

La amplia repercusión obtenida por el festival en prensa escrita, radio y medios digitales especializados ha contribuido, una edición más, a reforzar la proyección del certamen tanto en el ámbito autonómico como nacional.

La dama boba en el Patio del Castillo – foto de Pilar Diago

UN RECORRIDO POR LOS CLÁSICOS

La edición se inauguró en el Paseo Marítimo con Cabinas literarias, una instalación inmersiva de Proyecto Cultura (Extremadura) que transformó tres cabinas telefónicas en pequeños espacios de escucha, permitiendo al público descubrir textos de Shakespeare, Lorca, Emily Dickinson, Antonio Machado o Gloria Fuertes en las voces de intérpretes como Ana Fernández, Rafael Álvarez El Brujo o Pedro Casablanc.

El Patio de Armas abrió su programación con Jasón y las furias, una revisión contemporánea del mito clásico con texto de Nando López y coproducción entre el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Teatro del Noctámbulo (Extremadura), a la que siguieron La monja alférez del Teatro Círculo de Nueva York, que recuperó el texto de Juan Ruiz de Alarcón para acercar al público la fascinante figura de Catalina de Erauso; el estreno absoluto de Palabra de perro, coproducción del festival junto a Lantia Escénica con texto de Juan Mayorga inspirado en El coloquio de los perros de Cervantes; y Doña Rosita la soltera, una lectura contemporánea del clásico de Federico García Lorca a cargo de la compañía La Máquina (Valencia).

La trova de Buena Saña en los Jardines del Castillo – foto de Pilar Diago

La recta final del festival estuvo marcada por La dama boba, una de las grandes comedias de Lope de Vega, coproducción del Festival Iberoamericano del Siglo de Oro. Clásicos en Alcalá, Octubre Producciones (Madrid) y Ajedrez (México); y Don Juan en los infiernos, revisión del célebre mito a partir del texto de Molière y de la película homónima de Gonzalo Suárez a cargo de Teatro Che y Moche (Aragón). Los Jardines del Castillo acogieron La trova de Buena Saña, coproducción del certamen junto a La Jalea Teatro, una propuesta de creación joven que rindió homenaje a las compañías de cómicos del Siglo de Oro y al propio oficio teatral.

En conjunto, la programación ofreció un recorrido por la tragedia clásica, la comedia áurea, la reinterpretación de grandes mitos y la dramaturgia contemporánea, reafirmando la voluntad del festival de tender puentes entre la tradición y las nuevas formas de creación escénica.

Cabinas literarias en el Paseo Marítimo – foto de Pilar Diago

EL TALLER PEPE MONLEÓN VUELVE A REUNIR A JÓVENES PERIODISTAS

El festival ha celebrado además la cuarta edición del Taller Pepe Monleón de Periodismo Joven, organizado en colaboración con la Regidoria de Joventut del Ajuntament de Peníscola, con el objetivo de acercar el teatro a los jóvenes estudiantes de artes escénicas y periodismo. Cinco periodistas y un poeta, procedentes de Peñíscola, Valencia, Castellón, Sagunto y Marruecos, han cubierto el festival mediante entrevistas, críticas, reportajes y piezas literarias publicadas en la página web y en las redes sociales del certamen. Además, los participantes mantuvieron un encuentro con Daniel Galindo, una de las voces de referencia del periodismo cultural en Radio Nacional de España.

La trova de Buena Saña en los Jardines del Castillo – foto de Pilar Diago

CAMINO DE LA XXX EDICIÓN

Con este balance, el Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola concluye una vigésimo novena edición que reafirma su posición como uno de los festivales de referencia dedicados al teatro clásico en España. La calidad de su programación, el respaldo del público y el valor patrimonial de su enclave vuelven a convertir a Peñíscola en un punto de encuentro imprescindible para creadores, compañías y espectadores.

El equipo del festival ya trabaja en la preparación de la XXX edición, una cita especialmente significativa que conmemorará tres décadas de trayectoria. La programación del próximo año llegará acompañada de numerosas novedades y actividades que se irán desvelando en los meses previos y que convertirán esta edición conmemorativa en una celebración del camino recorrido y del futuro del certamen. Con la mirada puesta en 2027, el Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola afronta este nuevo hito con el objetivo de seguir creciendo, consolidando su compromiso con el patrimonio, la creación escénica y la difusión del teatro clásico entre públicos de todas las edades.

VT