‘Pizza fritta’ y ‘50 meters’:la realidad desborda elconcurso de la Mostra

‘Pizza fritta’ y ‘50 meters’:la realidad desborda elconcurso de la Mostra

Dos propuestas entre el documental y la ficción protagonizan la Sección Oficial de esta jornada

El arte casa con lo social, especialmente en el Sur. Esta es una de las tesis principales de ‘Pizza fritta’, otra de las propuestas a concurso de la Mostra de València, que se acaba de presentar a la prensa, y que transita entre el documental y la ficción. 

Como han contado su director, Domingo de Luis, y su productora, María del Pino Santana, el documental está rodado en el barrio napolitano de la Sanità, donde nació el gran cómico Totò y que también ha sido testigo de generaciones marcadas por la pobreza y la violencia de la Camorra. Sin embargo, la cámara del español prefiere recrearse en el Nuovo Teatro Sanità, el primero del mundo que acoge una iglesia, financiado, entre otros, por Roberto Saviano. 

Sus fundadores tratan de cambiar la vida no solo de los espectadores, sino también de los habitantes del barrio convirtiéndoles en protagonistas de sus creaciones. El teatro es donde ellos pueden desfogarse. Nápoles tiene una cultura artística bestial -asegura el director-. Hay niños analfabetos, pero saben quién es Tiziano. Otro de los protagonistas canta ópera sin haber ido nunca a clase. El arte ha sido la base de la redención. De hecho, el título alude a que durante la Segunda Guerra Mundial las mujeres tuvieron que empoderarse y en vez de hacer la pizza en el horno, pues no tenían leña, aprovechaban que sí había aceite para levantar a la familia”. 

La cinta parte de la realidad, pero propone un juego ficcionado: poner en escena una obra de teatro en la que una abuela enseña a cocinar un plato a su nieto. Ese casting nos lleva a ir saltando de uno a otro de los habitantes de este rincón tan particular del planeta. Hasta que nos topamos con Ivan, un niño que sueña con ser el mejor chef de Nápoles, y que es capaz de comerse la cámara. “Este niño representa que la ensoñación puede salvarnos. Él es el presente, también el pasado (por todo ese historial que tiene) y representa el futuro. Le propusimos que imaginara que su madre había muerto, pero luego descubrimos que su historia personal era mucho más fuerte”, apunta Domingo de Luis. 

Se trata de su primer largometraje después de cortos muy premiados como ‘Última toma’ (2007), ‘La niña’ (2016) y ‘Zapato rojo’ (2019). Están sorprendidos de encontrarse compitiendo en la Sección Oficial con otras propuestas híbridas: Sara Mansanet está demostrando una nueva manera de entender y regenerar y apuesta por una mirada en la que no es el creador quien se impone a la realidad, sino la realidad el que guía al director”, concluye de Luis. 

También transita por el camino del documental la segunda propuesta del día de la Sección Oficial, ‘50 meters’, concretamente, en la piscina de entrenamiento de cincuenta metros de un equipo de aeróbic acuático compuesto por hombres mayores de setenta años en El Cairo. Allí encontramos a Yomna Khattab, directora debutante, que lucha por hacer realidad su primera película y reconciliarse con su padre. 

De niña, el padre la miraba a través de la cámara -y vemos buena parte de ese metraje integrado en la película- y ahora es ella quien filma a su progenitor. La propuesta, a pesar de tocar temas como el envejecimiento y la muerte, no está exenta de humor, por ejemplo, el único que no confiesa su edad ante la cámara es el coqueto de su padre. 

La cineasta, que no pudo llegar a Valencia por la cancelación de su vuelo desde El Cairo, asegura que “cuando cumplí 35 años, me enfrenté a esta fase crítica de tomar decisiones. Estaba atrapada en la imagen convencional de una mujer perfecta de Oriente Medio en una clase media alta. Necesitaba tener una familia, dos hijos y una carrera con gran potencial. Cosas que no solo no tenía la noche de mi 35 cumpleaños, sino que además no quería”. Por eso dejó su trabajo y comenzó a hacer películas. 

En este primer largometraje, se centra en esos 70 años que va a cumplir su progenitor, pero durante el rodaje descubre muchas más cosas de él, según ella misma confiesa: “Observo cómo lidia con las decisiones que tomó a mi edad. Lo percibo como un padre progresista que siempre ha sido mi amigo. Cuando necesitaba un padre, él me apoyaba. Crecí sabiendo que él no quería tener hijos. Lo presentía antes de que me lo anunciara frente a la cámara un día de rodaje. Hoy me pregunto si quiero ser madre o no y no puedo relacionar esta pregunta con las decisiones de vida de mi padre”.

Ambos directores, que con sus cintas optan a la Palmera de Oro, confiesan que lo que hallaron al cerrar el rodaje fueron cosas mucho más sorprendentes de lo que habían previsto. Por tanto coinciden en que “nos vimos desbordados por la realidad”.

VT