El Centre del Carme presenta la exposición de Silvia Martí Marí sobre la presencia valenciana en Nueva York durante el siglo XX

El Centre del Carme presenta la exposición de Silvia Martí Marí sobre la presencia valenciana en Nueva York durante el siglo XX

  • A través de la escultura, la fotografía y la instalación, ‘Un vacío en Nueva York’ recupera la memoria de cientos de valencianos que emigraron a Estados Unidos a comienzos del pasado siglo
  • La artista remarca el reciente reconocimiento de una ‘Little Spain’ en la calle 14 de Nueva York, con raíces valencianas y la famosa Valencia Bakery

El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) presenta la exposición ‘Un vacío en Nueva York’, de la artista Silvia Martí Marí (Valencia, 1966), que explora y reivindica la huella valenciana en la ciudad norteamericana.

A través de la fotografía, la escultura, el archivo y la instalación, la muestra, que podrá visitarse hasta el 6 de octubre en la sala 1 del centro, recupera la memoria de cientos de valencianos que viajaron a Estados Unidos durante las primeras décadas del siglo XX.

La exposición ha sido presentada este lunes, 5 de octubre, por la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, acompañada por el director-gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (CMCV), Nicolás Bugeda, y la propia artista, Silvia Martí Marí.

Durante su intervención, Alonso ha señalado que la exposición trasciende el ámbito biográfico y supone la recuperación de la memoria colectiva para aproximarse a un momento poco conocido de la historia de la Comunitat Valenciana relacionado con los movimientos migratorios hacia Estados Unidos y con la experiencia de las comunidades valencianas establecidas en Nueva York.

En este sentido, para la secretaria autonómica la muestra “es una oportunidad para profundizar en el conocimiento de nuestra historia, conocernos mejor como sociedad y reconocer nuestras raíces, dentro y fuera de nuestras fronteras, concretamente en el continente americano”.

Por su parte, Bugeda ha subrayado la impronta de tantos artistas valencianos en Nueva York a lo largo del tiempo, de los que Silvia Martí destaca la trayectoria de Guastavino. El arquitecto valenciano diseñó las bóvedas de Ellis Island, la histórica estación de entrada para millones de inmigrantes que llegaban a Estados Unidos, muchos de ellos valencianos.

La obra de Silvia Martí Marí ha explorado, de forma continuada, las relaciones entre memoria, materia y territorio. En este proyecto, la investigación parte de una historia vinculada directamente a la propia artista. El fallecimiento de su tía Margarita Catalina Ripoll Hansen, última representante de una rama familiar establecida en Nueva York desde 1916, constituye el punto de partida de un trabajo que conecta la memoria personal con la colectiva.

El título de la muestra alude tanto a esa ausencia íntima como a la de una memoria colectiva apenas contada. Desde esa doble ausencia, la artista propone una mirada a la historia que mantenga abiertas las preguntas que todavía nos vinculan con ella, respondiendo a una necesidad de reparación, al deseo de honrar esa memoria y, también, de contribuir a su sanación.

Lejos de plantear una reconstrucción histórica exhaustiva, ‘Un vacío en Nueva York’ no aspira a recuperar una totalidad perdida, sino a trabajar con las lagunas, los silencios y las discontinuidades que toda memoria familiar contiene. 

En este recorrido, adquiere una gran relevancia la materialidad de los objetos. Los recuerdos se convierten en obras de arte, los objetos heredados adquieren una dimensión escultórica y los gestos de cuidado, reparación o conservación se transforman en formas de producir sentido.

Sin embargo, el trabajo de Silvia no parte únicamente del archivo de lo heredado sino también de la investigación, de la escucha (la artista ha contactado con otros emigrantes) y de la propia experiencia.

“Durante mi última estancia de investigación en 2024 volví a recorrer muchos de los itinerarios que había compartido con mi tía Margarita. Antes de convertirse en esculturas, fotografías o instalaciones, muchas de las obras empiezan siendo una experiencia física en el espacio”, ha explicado la creadora.

Una ‘Little Spain’ en Nueva York y una pastelería valenciana con Bad Bunny

La primera de las salas se centra en la memoria familiar de la artista, mientras que la segunda amplía esa experiencia hacia una dimensión colectiva. 

Los elementos típicos o fotografías reconocibles como el Sky Line de Nueva York han sido intervenidos por la mirada o el recuerdo de los valencianos, aportando nuevos significados. “Aparecen símbolos como el turrón, que tantas veces cruzó el océano enviado por los familiares, la obra de Guastavino o los capazos de palma, son formas de descubrir la ciudad desde otro lugar” explica la artista quien señala que “para mí en esta historia son tan importantes los que se van, como los que se quedan, los que vuelven y los que no”.

Entre los descubrimientos que revela esta investigación destacan obras como las dedicadas a La Nacional o a la Valencia Bakery, dos símbolos que nacieron en aquella época y que hoy en día siguen existiendo.

La Nacional funcionó durante décadas como una cooperativa de apoyo a los nuevos emigrantes venidos de España. Hoy en día es un restaurante que sigue funcionando como lugar de reunión. Gracias a La Nacional, Silvia Martí acerca con su exposición el reciente reconocimiento por parte de las autoridades neoyorkinas de la existencia de una ‘Little Spain’ en las inmediaciones de la calle 14 de Nueva York.

Por otra parte, Valencia Bakery es una pastelería fundada por inmigrantes valencianos de Tárbena, pueblo natal de la artista. En los años 50 llegó a tener 27 sucursales en Nueva York, New Jersey y en Puerto Rico y se fue haciendo popular entre la comunidad hispana, especialmente entre la puertorriqueña. En la actualidad continúa operando con cinco establecimientos y ha vuelto a acaparar la atención cuando sus pasteles personalizados aparecieron en el videoclip de ‘Un verano en NUEVAYoL’, canción de Bad Bunny. 

Entre las obras incluidas en la exposición figura, asimismo, la instalación homenaje a los 15.700 valencianos que emigraron hacia Norteamérica desde todas las comarcas valencianas, y cuyos nombres quedaron registrados en el Great Hall, donde se tramitaba la entrada al país a través de Ellis Island.

VT