Temáticas sociales y las problemáticas de la generación Z copan el palmarés de Russafa Escènica – Festival de Tardor
EL TEATRO FÍSICO DE DALT DEL MES AMUNT SE HACE CON EL PREMI LLAVOR MIENTRAS QUE LA COMEDIA MUSICAL SANTA GANA EL PREMI DE DRAMATÚRGIA SGAE – RUSSAFA ESCÈNICA
- El acceso a la vivienda, la precariedad, la aporofobia o la salud mental entre los temas que abordan los dos espectáculos premiados en la XVI edición de Russafa Escènica – Festival de Tardor, que ha recogido en su programación las inquietudes de los jóvenes valencianos.
- El X Premi de Dramatúrgia SGAE – Russafa Escènica ha sido para el espectáculo breve Santa. Comporta la dotación económica de 1.000 €, asesoramiento del autor y director de escena Sergi Serrano y la presentación en formato de lectura dramatizada de la versión larga en 2027 en la sede valenciana de la SGAE. Mientras que el Dalt del més amunt ha recibido el II Premi Llavor, otorgado por los programadores nacionales y valencianos asistentes al festival.
- Más de 5.600 personas han disfrutado de la programación escénica y de las actividades paralelas de una edición que cierra con más de un 80% de ocupación. Datos que sustentan una valoración muy positiva por parte de la organización del festival, aunque por primera vez cierra una edición sin que se haya resuelto (ni siquiera provisionalmente) la orden de ayudas a festivales del IVC.
Russafa Escènica – Festival de Tardor ha otorgado los dos premios de su XVI edición y, en coherencia con su tarea de impulso a la escena emergente, los dos espectáculos galardonados reflejan las preocupaciones y las condiciones de vida que afectan a las nuevas generaciones.
El teatro físico de Dalt del més amunt, de la formación Misèria i Companyia, ha recibido el Premi Llavor, otorgado por los programadores de artes escénicas que visitan el festival con el objetivo de hacer un encuentro con los jóvenes creadores programados y para ver las icónicas obras breves del festival valenciano, representadas en espacios no convencionales del barrio de Ruzafa. Propuestas que este año giraban alrededor del lema ‘Sagrada i profana’ desde disciplinas como la danza, títeres, cabaré o teatro de texto.
Entre las diez obras de 30 minutos de duración que desde el 16 al 27 de septiembre ha ofrecido Russafa Escènica, han elegido esta comedia que mezcla movimiento y diálogos para hablar de aporofobia, precariedad, gentrificación y problemas de acceso a la vivienda mientras la pareja de amigos protagonista sufre un brote de sarna. Nara Pérez y Daniel Tormo son los autores, directores e intérpretes de una creación para la que han contado con la colaboración del dramaturgo David Sánchez Pacheco. El jurado de la segunda edición de este reconocimiento ha destacado “el gran dominio del cuerpo” mostrado por los actores, así como la “mirada crítica y a la vez irónica sobre la necesidad humana de la proximidad y también sobre los obstáculos sociales y económicos que se interponen”, valorando positivamente su trasfondo social y que “es el reflejo de una generación”.
Han firmado el acta del palmarés Zuriñe Cuesta, técnico de cultura del Ayuntamiento de Leioa y directora artística de la feria UMORE AZOKA; Anna Verdaguer, técnica especialista en artes escénicas del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Mataró y responsable de Can Gassol, centro de creación de artes escénicas; Antonio J. Navajas, coordinador del Teatro Cánovas (Málaga) y Agencia Andaluza de Instituciones Culturales; María Guasch, gestora cultural de Sta. Eulària (Ibiza) y directora artística del Festival Barruguet de teatro familiar; Carlos Soler, gestor cultural del Ayuntamiento de Genovés; Silvia Martínez, del Paraninfo de la UJI – Universitat de Castelló y Festival RECLAM; Josep Policarpo, técnico de cultura del Ayuntamiento de Alcoy y director de la Mostra de Teatre d’Alcoi – Fira d’Arts Escèniques de la Comunitat Valenciana; Ana Beatriz Camús, programadora cultural de Ibi; José Fabra, director artístico del Teatre El Musical; Julio Martí, programador teatral del Ayuntamiento de Cullera; y Marylène Albentosa, directora artística de Escalante.

Dalt del més amunt también ha recibido una mención especial dentro de la resolución del X Premi de Dramtúrgia SGAE – Russafa Escènica, que ha ganado la comedia musical Santa. Ana Dayo y María Sáez son las autoras, directoras e intérpretes de una original propuesta que nace inspirada por el libro Instrucción de novicias. Muestra la reacción de una joven que se da cuenta de las similitudes entre su cotidianidad y los sacrificios de la vida conventual. Reclusiones en espacios mínimos o renuncias alimentarias y económicas son solo algunos de los rituales de sufrimiento que el espectáculo aborda con un estilo muy personal. Integrando el lenguaje musical, se da espacio a la salud mental sin perder la proximidad y comicidad en diálogos y canciones con “capacidad para indagar, desde el humor y la mirada crítica, en las similitudes entre los comportamientos de las santas barrocas y determinadas conductas de la sociedad actual”, detalla el acta emitida por el jurado de este segundo galardón otorgado dentro del marco del festival que ha contado con Alberto Martín de Miguel, actor y dramaturgo; Amparo Vayá, actriz, directora y escritora teatral; y Sara Rey, productora escénica y gestora cultural.
Una de las características decisivas ha sido “la idoneidad de la propuesta para profundizar en sus planteamientos y crecer” a la hora de elegirla para recibir un premio que, gracias a la colaboración Russafa Escènica con la Fundación SGAE, comporta una dotación económica de 1.000€ para el trabajo sobre la dramaturgia, con el objetivo de alargar la duración actual de la obra de 30 a un mínimo de 60 minutos. Un proceso para el que contarán con el asesoramiento del autor y director de escena Sergio Serrano. Y del qué mostrarán los primeros frutos en una lectura dramatizada que acogerá la sede valenciana de la SGAE en 2027.
BALANCE POSITIVO PARA UN FESTIVAL QUE HA REUNIDO A MÁS DE 5.600 ESPECTADORES
Las 23 propuestas escénicas de Russafa Escènica – Festival de Tardor, entre espectáculos breves y de larga duración, junto con las 11 actividades paralelas organizadas, han atraído a más de 5.600 personas. Se ha registrado cerca de un 80% de ocupación en las representaciones y un 119% en cuanto a los talleres, encuentros y otras propuestas que han completado la programación del festival. Esto supone una ocupación global de casi el 82%.
La organización valora muy positivamente la respuesta del público y del sector a esta cita. Pero lamenta que por primera vez se cierre una edición sin que se haya resuelto (ni tan siquiera provisionalmente) la orden de ayudas a festivales del IVC de la que depende gran parte del presupuesto ya ejecutado en la celebración del festival.
Entre las novedades de este año, el festival ha creado iniciativas para acercar las artes escénicas al público, como por ejemplo una visita guiada por el que fue ‘el Broadway valenciano’ en el primer tercio del siglo XX, el barrio de Ruzafa. O una ‘Clínica de espectadores’, donde estudiantes de artes escénicas y colectivos de la tercera edad han disfrutado juntos de una parte de la programación para compartir después sus impresiones.
Esta voluntad de ofrecer nuevas formas de relacionarse con el hecho escénico y propiciar el encuentro intergeneracional – no solo entre los creadores más jóvenes y los consolidados que forman parte del festival, también entre las diversas franjas de edad que acuden a las representaciones – define el trabajo de públicos que realiza el festival. Una de sus ramas destacadas, junto a promover la formación y profesionalización de los creadores emergentes o fomentar redes de distribución de sus espectáculos.
“La calidad artística de los proyectos que recibimos cada vuelta que abrimos la candidatura para participar nos da una idea del dinamismo de la escena valenciana”, defensa Jerónimo Cornelles, director del festival, frente quienes piensan que el panorama cultural valenciano es deficiente. “Lo estamos viendo estos días. Se puede acompañar a la cultura o se puede intentar dejarla morir”, aseguran desde Russafa Escènica, remarcando que “solo hace falta que las personas que están en lugares donde se pueden tomar decisiones apuesten por nuestros creadores jóvenes, por quienes será el relevo generacional. Dar un paso adelante es simplemente una cuestión de voluntad”, afirma el director artístico del festival.
La organización quiere agradecer a todos los que, con su asistencia, han apoyado esta XVI edición. Y a las entidedes colaboradoras dentro de la Diputació de València, Ayuntamiento y IVC – GVA Cultura, además de Sala Russafa, La Rambleta, Teatro Círculo, Fundació SGAE, APDCV (Associació de Professionals de la Dansa de la Comunitat Valenciana), AVEET (Associació Valenciana d’Escriptores i Escriptors Teatrals) y el programa de residencias creativas Via Escènica. El trabajo conjunto ha hecho posible acoger más de 30 propuestas, entre representaciones, talleres, encuentros y otras actividades para impulsar y favorecer el encuentro del público con la escena valenciana.





