Del 16 al 27 de septiembre, Russafa Escènica – Festival de Tardor consagra Valencia a las artes escénicas
23 PROPUESTAS DE TEATRO, CIRCO Y DANZA JUNTO CON UNA DECENA DE ACTIVIDADES PARA ESTIMULAR LA ESCENA EMERGENTE EN UNA PROGRAMACIÓN QUE GIRA ALREDEDOR DEL LEMA ‘SAGRADA Y PROFANA’
- 14 estrenos absolutos forman parte de una programación escénica que mantiene las funciones en espacios no convencionales del barrio de Ruzafa y la colaboración con salas privadas y públicas de la ciudad, extendiendo el ámbito de influencia al resto de la provincia de Valencia gracias al programa Via Escènica.
- El teatro de texto, de objetos, físico y musical convive con el circo, el cabaré, la danza o las artes vivas en una selección de espectáculos breves y de larga duración donde los talentos más jóvenes y el atrevimiento tienen protagonismo a la hora de abordar temáticas o romper esquemas tradicionales.
- Unos 120 profesionales de la cultura y las artes escénicas participan en la XVI edición del festival, que tiene un coste estimado de 140.000 €. El 56% del presupuesto peligra por la tardanza en la resolución de la orden de ayudas a festivales del IVC correspondiente a 2026. Esta circunstancia se repite cada año y afecta al sector.
La XVI edición de Russafa Escènica – Festival de Tardor arranca la temporada teatral con una programación compuesta por 10 actividades que promueven la profesionalización de los creadores emergentes y 23 espectáculos de breve y larga duración. Una oferta escénica donde conviven disciplinas tan diversas como el circo, la danza, las artes vivas, el cabaré o los títeres con el teatro de texto, de objetos, musical y físico. Una extensa selección de obras que responde de maneras diferentes al lema de la presente edición: ‘Sagrada y profana’. Dos conceptos tradicionalmente opuestos que en la sociedad contemporánea han dejado de ser irreconciliables, porque lo que se considera sagrado se ha extendido a muchos más aspectos que lo puramente religioso. Y porque lo que antes se censuraba como una perversión (la carnalidad, la diversión o el exceso), ahora está al orden del día y es aplaudido en muchas ocasiones.
Francisco Teruel, Diputado de Cultura de la Diputación de Valencia; el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de Valencia, José Luis Moreno; Mª José Mora, Directora Adjunta de Artes Escénicas del IVC – Generalitat Valenciana; y Marylène Albentosa, directora de Escalante Centre Teatral de la Diputació de València, han intervenido en la presentación de la nueva edición del festival a cargo de su director artístico, Jerónimo Cornelles, y de la coordinadora de actividades, Úrsula Vandenberghe.

De izquierda a derecha: Mª Jose Mora, Directora Adjunta de Artes Escénicass IVC – Generalitat Valenciana; Director Artístico de Russafa Escènica, Jerónimo Cornelles; Coordinadora de Activitadades de Russafa Escènica, Úrsula Vandenberghe; regidor de Acció Cultural, Patrimonio i Recursos Culturales del Ayuntamiento de Valencia, José Luis Moreno; Francisco Teruel, Diputado de Cultura de la Diputació de València; Álvaro Oltra, Director Territorial Fundació SGAE; y Marylène Albentosa, Directora de Escalante Centre Teatral de la Diputació de València. (Signa: Puerta 3).
“Para nosotros, dedicarse a la cultura requiere una fe y una capacidad de sacrificio que casi parece una religión”, ha bromeado Cornelles en referencia a las dificultades que cada año encuentra la organización cuando trata de poner de pie el festival. En 2026, el 56% del presupuesto depende de la orden de ayudas del IVC a festivales que todavía no se ha resuelto. Con un coste total de 143.000 €, aspiran a completar la financiación: “la pasada edición, justo después de acabar el festival, publicaron la resolución. Trabajar así es muy complejo porque no sabes con qué dinero vas a contar mientras diseñas la programación, incluso cuando ya está en marcha”, ha explicado el director artístico. Una falta de compromiso institucional que no entienden, después de llevar 15 años demostrando que dinamizan la escena valenciana y que tanto el público como el sector responden de manera muy positiva.
Russafa Escénica ha sido cuna de creadores hoy totalmente consolidados como, por ejemplo, Víctor Sánchez, Roberto Hoyo o Adrián Novella, además de acoger las creaciones de artistas que han revitalizado las artes escénicas valencianas en la última década, como Begoña Tena, Eva Zapico o Xavo Giménez, por citar solo tres ejemplos. El festival ha reunido a más de 87.000 espectadores y ha realizado más de 4.000 funciones de 320 espectáculos a lo largo de su trayectoria. Solo en la XVI edición, participan unos 120 profesionales de la cultura y las artes escénicas. Además, su programación, que nació centralizada en el barrio de Ruzafa, hoy se extiende a otras zonas de la ciudad en una incidencia territorial que también se amplía en la provincia de Valencia gracias al programa Via Escènica, donde participan los municipios de Alaquàs, Alboraya, Aldaia, Alfafar, Almussafes, Alzira, Benifaió, Foios, Quart de Poblet y Rafelbunyol. Primero acogen a artistas en procesos creativos y de participación ciudadana para después, en 2027, ofrecer representaciones de las piezas breves creadas expresamente para el festival.
“Nuestro modelo es sólido, ha sido imitado en otras ciudades de España y aparecemos en el ‘top ten’ del Observatorio de la Cultura estatal que cada año publica la Fundación Contemporánea, por delante de muchas instituciones y festivales institucionales valencianos. Aun así, en el ámbito local, autonómico y provincial, continúan denegándonos la solicitud de una ayuda nominativa que sí tienen otras iniciativas”, lamenta Cornelles, para quien “hay muchas formas de colaborar y en esta edición tenemos que reconocer en especial el trabajo que han hecho desde la Diputación de Valencia, tanto en el área de cultura como en la de teatros, para encontrar fórmulas a la hora de apoyarnos”, ha remarcado en la presentación de un festival que, a pesar de hacerse grande en muchos aspectos, no pierde su esencia.
REVOLUCIÓN DE LO SAGRADO CON ESTRENO ABSOLUTO DE 10 ESPECTÁCULOS BREVES MARCADOS POR EL HUMOR, LA MÚSICA Y LA HIBRIDACIÓN DE DISCIPLINAS
Las obras breves representadas en espacios no convencionales del barrio de Ruzafa, sello distintivo del festival, es una idea que nació inspirada por la bienal de artes plásticas Russafart, iniciativa privada que en 2008 sacudió el panorama cultural de la ciudad. El propósito era crear un formato para dar a los creadores más jóvenes las oportunidades que no encontraban en una escena olvidada por parte de la administración. Esto requirió transformar en espacios de representación tiendas, galerías de arte, academias… involucrando a los comercios del barrio y confiando en la apertura de mente del público.
Desde el 2011, cuando empezó el festival, hay cosas que han cambiado mucho. Pero otras, no tanto: las compañías emergentes continúan viendo en Russafa Escènica una oportunidad para mostrar su trabajo, los comercios mantienen la lucha por hacer barrio y el público agradece una manera diferente de disfrutar de la cultura. Por eso se mantiene la esencia del festival y este año se han creado 10 espectáculos breves que conforman la rama de la programación llamada ‘Viveros’.
La música tiene una presencia destacada en Sr. Bien; de Gabriel Soler, una autoficción con música en vivo sobre la ‘sagrada’ figura paterna; en el cabaré sobre la mercantilización de la fe El milagro, de Suspendidas Teatro; y en la tragicomedia musical Santa, de María Sáez y Ana Dayo, reflexión sobre el martirio barroco al que se someten actualmente muchas mujeres.
El mundo del meme (la estampita contemporánea) se explora a través del cuerpo en la pieza de danza Mi cara cuando… de Julia Zac. Y las consecuencias del apocalipsis centran la comedia Enlatados, de Volvoreta, inspirada por el videojuego 60 Minutes. El teatro físico vertebra una divertida propuesta sobre la culpa y la sarna, Dalt del més Amunt, de Misèria i companyia. Y se cuestiona la familia como vínculo sagrado (o no, según el atractivo de la pareja de tu hermana) en la tragicomedia Màret, de Típica Tópica. Completan esta programación la profanación de Peter Pan para convertirlo en una aventura espacial y futurista en la pieza de títeres para todos los públicos Peter Pank, de Karurosu Teatro; y el monólogo Forastero forastero, de Hu Zhao, que habla de la confrontación que vive la comunidad migrante oriental entre la cultura de origen (sagrada) y de acogida (profana).
ESCALANTE, SALA RUSSAFA, TEATRO CÍRCULO, CC LA BENEFICÈNCIA Y EL CCCC, OTROS ESCENARIOS DE RUSSAFA ESCÈNICA
La rama de programación ‘Bosques’, con espectáculos de larga duración, es posible gracias a la colaboración de los espacios que acogen las representaciones. Este año incluye 13 propuestas de formaciones internacionales, nacionales y autonómicas con 4 estrenos absolutos, 3 en la Comunidad Valenciana y 2 en la ciudad de Valencia.
Gracias a la colaboración de Escalante con su escenario en la Nau 3 Ribes, el público podrá vivir la experiencia gastroescénica Teatre de Mangiare (Teatre delle Ariete, Italia) que transforma el ritual sagrado de sentarse a la mesa. Y se estrena en la Comunitat De la sal de la ferida n’he fet un tatuatge (Teatre Sense Concessions, Cataluña), un viaje poético al corazón de la adolescencia en busca de la fe en uno mismo. Además, el estreno en la CV de Alboroto (Truca Circus, Andalucia) subvierte los límites entre flamenco y circo. Y se presenta en Valencia la versión larga de NoDiva (LaEstal, CV), ganadora el año pasado del ‘I Premi Llavor’ y del ‘IX Premi de Dramatúrgia Fundació SGAE – Russafa Escènica’. Gracias a este último galardón, la obra ha crecido para convertirse en un divertido musical de autoficción de 60 minutos que desacraliza la ópera.
Sala Russafa ofrece el estreno en Valencia de Las que tiran del carro (CIA. Patio de Vecinas y Frescultura, CV), una tragicomedia que recrea la fe ciega en una vida mejor del movimiento vecinal. Y el estreno absoluto de Ahlam, soñar con una vida (Asociación Comité Español de la UNRWA y Hermanas Picohueso, Baleares), que recrea la vida de mujeres palestinas refugiadas en el Líbano y la normalidad con la que se profanan los derechos humanos más básicos.
La Rambleta acoge el estreno en Valencia de El testamento (Zum Zum, Catalunya), con teatro de objetos para abrir los ojos al carácter casi sagrado que ofrecemos a nuestros recuerdos más mundanos. Y Teatro Círculo ofrece el estreno en la Comunitat de Solo quería BAILAR (Olalla Hernández, Andalucía), comedia sobre la caída en los infiernos de un ángel, una bailarina que acaba convertida en terrorista contra las instituciones que, en vez de impulsar el arte, lo profanan.
Finalmente, el Centre Cultural La Beneficència presenta la pieza familiar de títeres Historia de un calcetín (La Canica, Madrid), un recorrido por las cosas más mundanas. Y con el apoyo del Centre del Carme Cultura Contemporània se celebra la segunda edición del ciclo REvisitar, que aporta una nueva mirada a espectáculos que marcaron pasadas ediciones del festival. Este año vuelve Shhh!!! (Marian Villaescusa, CV), una tragicomedia sobre el abrazo a la vida más profana y sagrada de una joven diagnosticada con cáncer de pecho.
NO SOLO TEATRO: TALLERES DE CREACIÓN DE ARTES VIVAS, DANZA Y ESCRITURA, ENCUENTROS CON PROGRAMADORES, CLÍNICA DE ESPECTADORES Y RUTAS ESCÉNICAS ENTRE LAS ACTIVIDADES PARALELAS
El impulso a la escena emergente que caracteriza a Russafa Escènica – Festival de Tardor también se plasma en actividades que a lo largo del festival ofrecen herramientas para la formación y profesionalización. Son ejemplos el taller de creación de artes vivas impartido por Tomás Verdú y vinculado a su pieza exhibida en el festival, Buscar aquí; o el de danza impartido por Marta García en relación con su espectáculo AIMiN. El de escritura este año lo imparte Sergio Serrano, quien también asesorará al creador/a galardonado con el X Premi Dramatúrgia Russafa Escènica – Festival de Tardor + Fundació SGAE, dotado con 1.000 € para convertir la pieza en un espectáculo de larga duración que se estrenará en formato de lectura dramatizada. Otro galardón es el II Premi Llavor, otorgado por los programadores de diferentes puntos de España y de la Comunitat que asisten al festival para disfrutar de su programación y participar en un encuentro con creadores.
En formato de lectura dramatizada se podrá ver La noche en que confundí a un turista con una pelota de fútbol, de la dramaturga valenciana Arantxa Cortés. Y las gestoras culturales Begoña Palazón y Paula Rausell hablarán con compañías emergentes sobre la financiación de proyectos escénicos en la actividad ‘Un café con…’.
Para reforzar el vínculo con el público, este año arranca la actividad de mediación ‘Clínica de espectadores’, que une a estudiantes de artes escénicas con gente mayor para contrastar su experiencia como audiencia. Y Teia conduce ‘Cartografía escénica de Russafa’, un paseo emocional por las calles del barrio para descubrir su tradición escénica a lo largo del siglo XIX y XX.
El pregón de apertura del festival corre a cargo de Chema Cardeña y Juan Carlos Garés, de Arden Producciones y Sala Russafa, dos iniciativas escénicas vinculadas al barrio desde hace décadas. Y el CCCC acogerá el final de fiesta, una vez entregados los dos galardones que se otorgan este año.
“En 2026 vamos a ofrecer una treintena de propuestas que tocan muchos aspectos a la hora de dinamizar la escena, cultivar público y facilitar la profesionalización de los jóvenes creadores. Russafa Escènica no tiene ánimo de lucro, estamos constituidos como asociación cultural y ofrecemos un servicio público que pensamos que merece más apoyo institucional”, ha declarado el director artístico del festival al tiempo, animando al público a hacerse con sus entradas – “que suelen acabarse muy pronto” – para apoyar la cultura y el relevo generacional de las artes escénicas valencianas.





