MIM Sueca celebra su 36ª edición buscando «La mirada cómplice» entre artistas y espectadores

MIM Sueca celebra su 36ª edición buscando «La mirada cómplice» entre artistas y espectadores

  • MIM Sueca se celebrará del 17 al 20 de septiembre con 20 compañías y 45 funciones
  • Apuesta comunitaria con el proyecto intergeneracional L’Últim Toc Teatre-MIM Sueca dirigido por Emili Chaqués y Aitana Munera.

La 36ª Mostra Internacional de Mim a Sueca (MIM) celebra su cita habitual del 17 al 20 de septiembre con una programación que reivindica las artes escénicas como espacio de encuentro, reflexión y emoción compartida. Bajo el lema «La mirada cómplice», el festival propone una conexión profunda entre artistas y espectadores basada en el entendimiento, la empatía y la comunicación más allá de las palabras.

En la presentación de la programación, Ángeles González, directora artística del MIM de Sueca, ha estado acompañada por Julián Sáez Vercher, alcalde de Sueca, y Mercé Sorrentino Castillo, concejala de Cultura. Una edición organizada por el Ajuntament de Sueca, que cuenta con la colaboración del Institut Valencià de Cultura (IVC), la Diputació de València-Cultura (Sarc) y el Ministerio de Cultura, y con el apoyo de À Punt Mèdia.

El MIM Sueca mantiene su apuesta por una programación contemporánea, integradora, universal y crítica, sin renunciar al humor y al entretenimiento de calidad como señas de identidad. Con un total de 20 compañías y 45 funciones, la programación de esta edición combina el teatro físico con otras disciplinas escénicas y propuestas de sala y de calle. Son espectáculos que ponen el foco en aquello que sucede entre el espacio escénico y el público: un cruce de miradas, silencios, gestos y emociones capaces de generar un puente entre quienes crean y quienes contemplan.

El festival reivindica así una complicidad que no busca únicamente el impacto inmediato, sino la resonancia: esa sensación que permanece después de terminar un espectáculo y hace que una imagen, un color o una emoción continúen acompañando al espectador.

Una edición con más propuestas de calle

En esta edición, el MIM amplía su presencia en el espacio público con un nuevo espacio destinado a propuestas de acceso libre y la incorporación de un espectáculo itinerante. La voluntad es seguir acercando las artes escénicas a la ciudadanía y convertir las calles de Sueca en lugares de encuentro, descubrimiento y participación.

Al espacio clásico de la Plaça Sant Pere se suma la Plaça del Molí de la Vila. En estos espacios podremos disfrutar de propuestas como Ákri, de Manel Rosés, un solo de circo protagonizado por un acróbata y una escalera que reflexiona sobre los límites, los cambios y el paso a la edad adulta; y Forat, de Dudu Arnalot, una propuesta de clown gestual y teatro de máscaras, poética y surrealista, protagonizada por un personaje obsesionado con la inmensidad de los agujeros yTriplette, de Labú & Cris Clown, un encuentro de tres payasos en un universo de humor, fragilidad y poesía.

Por último, el espectáculo itinerante Olympics, de Yllana & Nacho Vilar Producciones, llevará a las calles de Sueca una propuesta interactiva para todos los públicos, con una comedia absurda inspirada en los Juegos Olímpicos.

Esta apuesta refuerza una de las señas de identidad del festival: el equilibrio entre espectáculos de sala y de calle, entre grandes aforos y propuestas íntimas y cercanas, y entre propuestas dirigidas al público adulto, familiar y juvenil. El MIM Sueca centra su mirada en el teatro físico e integra también la danza y el circo como lenguajes escénicos.

Un festival que mira a la realidad

La programación de 2026 vuelve a reivindicar la capacidad de las artes escénicas para analizar el mundo contemporáneo, cuestionar estructuras convencionales y abrir espacios para la reflexión. El festival incorpora propuestas que abordan cuestiones sociales desde lenguajes poéticos y escénicos.

Entre ellas se encuentran La Phazz, de Zero en Conducta, que aborda la salud mental; Forever, de Kulunka Teatro, que pone sobre la mesa cuestiones como la paternidad, la educación, la discapacidad, la sobreprotección, la sexualidad o la violencia; Dominare, de Maduixa, que reflexiona sobre el abuso de poder y las dinámicas de control; y Acasa, de Cia Ortiga, que, sin palabras y mediante el teatro de títeres y objetos, reflexiona sobre la búsqueda de un hogar, el desplazamiento y la necesidad de pertenencia.

Uno de los estrenos absolutos es La Inquilina, de Merce Tienda, una propuesta para público mayor de 16 años y de aforo reducido, que parte del silencio acumulado de una mujer que decide enfrentarse a aquello que ha reprimido.

Pero en esta edición también encontramos espectáculos de gran fuerza visual y poética, como Ninguna palabra, de la compañía franco-argentina La Balbal, que combina riesgo, acrobacia y humor; Todo este ruido, de Qabalum, una pieza de danza contemporánea para dos intérpretes y un dron que explora los mitos sobre la creación, el tiempo y nuestra relación con la tecnología; y La dernière danse de Brigitte, también de Zero en Conducta, que recupera la historia de una anciana bailarina y sus recuerdos a través de un enorme títere, en una pieza sobre el paso del tiempo, la memoria y la despedida.

El movimiento y el lenguaje corporal ocupan también un lugar destacado en la programación, con propuestas como Liebe, de Titoyaya Dansa, que explora desde el movimiento el instante en que dos desconocidos se encuentran y surge una historia de amor, con un tono tierno, amable e irónico.

A ella se suman Swing, de la suiza Cie Fluctus, que convierte la rivalidad entre dos personajes en un combate acrobático lleno de humor; Suspensión, de Cia. Nueveuno circo, una pieza que aborda la vulnerabilidad y la identidad masculina; y …Sodade…, de la francesa Minuit Compagnie, una propuesta de funambulismo, acrobacia, música en directo y poesía que habla de la memoria, la fragilidad y la resistencia humana.

Para el público familiar, El bosque de Coco, de La Buena Compañía, propone un espectáculo multidisciplinar que combina danza, teatro de máscaras y objetos para adentrarse en el funcionamiento del cerebro y en la gestión de las emociones infantiles a través de la historia de una niña que afronta la separación de sus padres.

El teatro de objetos y títeres estará representado por MicroShakespeare, de Toti Toronell, que convierte cinco obras de Shakespeare —Hamlet, Macbeth, Romeo y Julieta, La tempestad y El sueño de una noche de verano— en pequeñas experiencias teatrales para el público, con objetos, auriculares y mucho humor.

También se podrá disfrutar de Saeta, de Javier Aranda, una tragicomedia visual sobre el oficio del titiritero, la fragilidad de la vida y el propio sentido del teatro.

Cultura, comunidad e inclusión

El MIM Sueca se plantea también como un proyecto cultural y social que sitúa a las personas en el centro y entiende la cultura como una herramienta de cohesión, igualdad e integración. El festival pretende favorecer el acceso a la cultura y convertir a la ciudadanía en agente activo del hecho cultural.

En esta edición, esa dimensión comunitaria se concreta especialmente en un proyecto intergeneracional. Durante varios meses, un grupo formado por residentes locales de diferentes edades ha participado en un taller destinado a aproximar realidades y maneras de entender la vida aparentemente alejadas. El resultado es una pieza que gira alrededor de los abuelos, los recuerdos, el paso del tiempo y la memoria.

El proyecto está impulsado por L’Últim Toc Teatre y cuenta con la dirección de Emili Chaqués y Aitana Munera.

Por último, el programa se completa con dos actividades paralelas: la clase magistral «Iniciación a la Máscara Expresiva», impartida por José Dault, de Kulunka Teatro, y el taller intergeneracional de L’Últim Toc Teatre-MIM Sueca, cuyo resultado se mostrará durante el festival.

Venta de entradas

La organización anuncia que, desde el sábado 5 de septiembre, a las 10.00 horas, podrán adquirirse las entradas a través de la página web del festival, mimsueca.com, y del portal Notikumi. Además, desde el 14 de septiembre, los tickets podrán comprarse en la taquilla física del festival.

El MIM 2026 quiere volver a propiciar ese instante irrepetible en el que artistas y espectadores comparten un mismo espacio, una misma emoción y una misma mirada. Una mirada cómplice que, sin necesidad de palabras, crea vínculos y permanece.

VT