Russafa Escènica – Festival de Tardor explora lo sagrado y lo profano en su XVI edición
RUBÉN MATEOS BREA FIRMA LA IMAGEN DEL FESTIVAL QUE ESTE AÑO BUSCA UNIR DOS MUNDOS APARENTEMENTE OPUESTOS
- La organización del festival de artes escénicas ha escogido el lema ‘Sagrada y profana’ para su nueva edición. Uniendo dos mundos tradicionalmente contrapuestos, el objetivo es cuestionar el concepto de ritual escénico y de representación, demostrar que pueden convivir lo terrenal y lo espiritual.
- Para plasmar esta idea han escogido al diseñador Ruben Mateos Brea, director creativo de la firma valenciana de mobiliario Viccarbe. El propósito era que su mirada rompiera los cánones habituales del diseño gráfico para proponer un nuevo acercamiento a la comunicación visual del festival.
Del 16 al 27 de septiembre, las calles del barrio de Ruzafa volverán a alojar escenarios en los locales más insospechados y arrancará la temporada teatral valenciana con la XVI edición de Russafa Escènica – Festival de Tardor. Pero la preparación de esta cita empieza muchos meses antes y, sobre todo, coge velocidad cuando su equipo directivo se reúne para intercambiar ideas sobre un lema que ese año vertebre la selección de espectáculos y la organización de las actividades conforman el programa con el que cada temporada, desde 2011, se esfuerzan por estimular la creación escénica emergente valenciana.
Tras un par de ediciones en las que el objeto de reflexión ha sido la situación de los profesionales de la cultura y del propio festival, para 2026 han decidido cambiar completamente el foco de atención: “Era el momento de echar una mirada más amplia a la sociedad en la que se desarrolla Russafa Escènica”, explica Jerónimo Cornelles. Y en ella se han encontrado con la conciencia colectiva de que algo está cambiando en la concepción de lo espiritual.
Desde la organización explican que no hay una voluntad de seguir una tendencia o moda. “Muchas personas en diferentes disciplinas, cada una con su tiempo de cocción previo y su sensibilidad propia, están investigando algo que nos parece interesante. Y que lo hayan hecho artistas con un talento enorme, no implica que no podamos tener nuestra pequeña reflexión porque este tema está ahí y lo atraviesa todo” explica el director artístico del festival para aclarar que ellos lo han llevado a su terreno, a lo escénico.
“Se supone que la cultura tendría que ser algo sagrado, pero está profanada por la precarización. Y lo que siempre ha caracterizado a los ritos, el espectáculo, hoy está al alcance de todos. Cualquiera convierte en un show algo tan mundano como un desayuno o ir a la playa. Basta con subirlo a las redes sociales”, comenta la dirección del festival sobre una sociedad donde una nueva espiritualidad florece alrededor de actitudes que son pura carne y que, en absoluto, están reñidas con el alma contemporánea. Ya no hay un sentimiento de pecado asociado a la libido. Lo íntimo es público. Y se ha vuelto muy natural ‘divinizar’ a personas de la calle.
“Nos planteamos qué sentido tiene seguir pensando en lo sagrado y lo profano como elementos opuestos. Y de ahí, pasamos a interesarnos por romper los cánones del ritual, de lo escénico. Queremos cuestionar el concepto en sí de espectáculo, de dramaturgia… tocar todo lo que parece intocable. Y acercarnos a la belleza que surge de esa miseria”, profundiza Cornelles.
Guiados por ese lema, lanzaron su convocatoria para la selección de 10 proyectos de piezas de corta duración (30 minutos) para la rama de la programación llamada Viveros, con funciones en espacios de representación no convencionales. Durante el mes de julio, los artistas emergentes seleccionados están disfrutando del programa de residencias de creación Via Escènica, gracias al apoyo de los municipios Alaquàs, Alboraia, Aldaia, Alfafar, Almussafes, Alzira, Benifaió, Foios, Quart de Poblet y Rafelbunyol.
Y, siguiendo esas claves de reunir términos opuestos y romper con lo preestablecido, han reunido 13 espectáculos de larga duración, los Bosques, que podrán verse en espacios como Escalante Centre Teatral (Nau Ribes 3), Sala Russafa, La Rambleta, La Mutant, Teatro Círculo, CCCC y CC La Beneficencia.
CUATRO IMÁGENES Y UN MISMO CONCEPTO CON EL QUE CREAR UN UNIVERSO PROPIO
También pensaron en romper con los cánones a la hora de buscar la imagen de la XVI edición del festival. Por eso entró en juego el diseñador Rubén Mateos Brea.
Es el director creativo de la firma valenciana de mobiliario Viccarbe, Premio Nacional de Diseño 2025 en la categoría ‘Diseño y Empresa’, concedido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Este extremeño afincado en Valencia desde que inició sus estudios universitarios tenía una relación a nivel personal con el festival desde hace años. “Por eso fue una sorpresa, pero también un reto, que me propusieran plasmar en imagen el lema de este año”, asegura.
Acostumbrado a trabajar con equipos de diseño de diversas áreas, incluido el gráfico, Mateos Brea se encontró con la oportunidad de ponerse manos a la obra y aportar una visión personal, así que decidió asumir riesgos. “Lo primero fue escoger una manera de representar cómo conviven lo sagrado y lo profano en algo que no fuera obvio, pero que pudiera llegar a mucha gente. Y la naturaleza me pareció un símbolo que podíamos compartir todos”, comenta el diseñador, con una especial afición a la montaña, incluyendo entre sus intereses el alpinismo, la fotografía de parajes naturales y el ensayo acerca de los vínculos con el entorno natural. “La montaña en un principio era una barrera natural, el escondite de las brujas… después llegaron las ermitas, las apariciones marianas, hasta los avistamientos de OVNIs, si pensamos en lugares como Montserrat”, explica el diseñador sobre un lugar que sigue reuniendo la mística y lo mundano.
Utilizando algunas de sus fotografías tomadas en entornos de Los Alpes, Pirineos y EE.UU., decidió romper con el concepto clásico de cartel único, creando cuatro variantes, cada una con una imagen y un tono de color diferente como fondo. Aunque todas mantienen elementos comunes y se observa la relación directa entre ellas. “Quería generar un universo, con un concepto y un criterio estético unificado. He apostado por usar la estética como función. Captar la atención del público a nivel visual para que, después, la gente se pregunte qué tiene que ver esa imagen de un paisaje con el lema del festival. Y jugar a incrementar su curiosidad cuando vaya descubriendo otros diseños diferentes, pero con el mismo aire, en diversos soportes, como una tote bag o un programa de mano”, describe Mateos Brea sobre un abordaje holístico del proyecto con el que ha querido mantener el espíritu de una edición de Russafa Escènica que desea provocar la reflexión sobre si no es el momento de que caigan ciertos tótems y de cuestionar si lo que antes parecía un mandamiento sagrado o un pecado imperdonable, lo siguen siendo.
A partir del 3 de septiembre se hará pública la programación al completo del festival y arrancará la venta de entradas a través de la página web de Russafa Escènica, pero antes empezarán a poblar las calles las imágenes con las que Rubén Mateos Brea y el festival invitan a perderle el miedo a reunir en un mismo cuerpo, en un mismo espectáculo, en un mismo entorno, lo sagrado y profano.




